Añade aquí tu texto de cLa pesca de pulpo en Piura enfrenta el reto de asegurar su sostenibilidad en un contexto de alta presión extractiva. En este escenario, la competencia “De kilo en kilo cuidamos del pulpo”, movilizó a asociaciones de Piura para fortalecer una cultura de responsabilidad compartida, visibilizando el esfuerzo de los buzos y la importancia de cumplir con la captura de ejemplares mayores a un kilogramo.abecera
REDES Sostenibilidad Pesquera junto al Comité Regional de extractores del recurso Pulpo – Piura organizaron la competencia “De kilo en kilo cuidamos del pulpo” como una iniciativa orientada a fortalecer prácticas responsables en la pesquería, promoviendo entre los buzos artesanales la importancia de extraer ejemplares mayores a un kilogramo. A través de esta dinámica, se buscó generar mayor conciencia sobre las decisiones que se toman en el mar y sus efectos en el futuro del recurso, así como abrir un espacio de encuentro, reconocimiento y compromiso colectivo entre buzos de distintas localidades. Esta iniciativa contó con el auspicio de DOGAT y Minera Miski Mayo.
A lo largo de 47 días, entre el 30 de enero y el 18 de marzo, 12 buzos artesanales de tres asociaciones de la región participaron voluntariamente en esta dinámica, representando zonas clave como Isla Lobos de Afuera, Bayóvar y Paita. A pesar de las dificultades propias de la temporada, como la menor disponibilidad del recurso, los participantes mantuvieron como referencia la importancia de priorizar la captura de ejemplares mayores a un kilogramo, incorporando este criterio en sus decisiones de pesca en función de la disponibilidad del recurso y las condiciones propias del entorno marino.







En ese proceso, se registraron ejemplares que oscilaron entre 1.225 kg y 4 kg, siendo este último el mayor peso alcanzado. Estos registros evidencian que, incluso en una temporada compleja, es posible encontrar y capturar ejemplares de mayor tamaño, lo que evidencia que existen ejemplares de mayor tamaño disponibles en el mar, cuyo aprovechamiento es clave para la sostenibilidad del recurso.
Más allá de las cifras, la competencia permitió abrir un espacio de reflexión para los buzos sobre las decisiones de pesca y la necesidad de respetar el crecimiento de los ejemplares más pequeños en función de la sostenibilidad del recurso.
La actividad extractiva implica tiempo y experiencia. En ese marco, la competencia ayudó a reforzar que el cumplimiento del peso mínimo de captura es una obligación normativa, así como la importancia de dejar crecer a los ejemplares más pequeños para garantizar la sostenibilidad del recurso.
Como institución, creemos que es importante visibilizar prácticas alineadas con la normativa y a quienes avanzan en su implementación. Por ello, la competencia también fue concebida como un espacio de reconocimiento del trabajo de los buzos artesanales, no solo por sus resultados, sino por su participación en iniciativas que promueven una pesca responsable.
Este enfoque también se reflejó tras el cierre de la competencia, el 18 de marzo, en las ceremonias de premiación realizadas el 24 en Paita y el 25 en Bayóvar. Estos espacios de encuentro permitieron a los buzos, sus familias y la comunidad compartir resultados, reconocerse con compañeros de otras localidades, compartir resultados, intercambiar experiencias y reflexionar sobre su rol en la pesquería. La participación de asociaciones de distintas localidades reforzó un mensaje clave: el cuidado del pulpo es una tarea compartida.










Los propios participantes lo resumen mejor. Para muchos, la competencia no solo fue un incentivo, sino también una oportunidad para fortalecer lazos y reflexionar sobre su rol.
“La competencia me permitió fraternizar con otros compañeros y tomar mayor conciencia de que somos nosotros mismos los principales responsables del cuidado del pulpo”, señaló Antonio Llenque dirigente de la Asociación de buzos pulmoneros «Aventureros del mar» Puerto Rico Bayovar.












La pesquería de pulpo (Octopus mimus) es una importante actividad de la pesca artesanal en Piura y es una de las principales dentro de la extracción de recursos bentónicos de la región. Alrededor de 350 pescadores, entre buzos y tripulantes, dependen de esta actividad, que beneficia a más de 500 familias y genera empleo directo e indirecto en toda su cadena de comercialización. En este contexto, promover la extracción de ejemplares mayores a un kilogramo responde al cumplimiento de una normativa vigente y a la necesidad de asegurar la sostenibilidad del recurso en el tiempo.
La competencia “De kilo en kilo cuidamos del pulpo” forma parte de una estrategia que busca fortalecer el cumplimiento de prácticas responsables, promoviendo una mayor articulación entre pescadores, organizaciones y mercado. Una estrategia que busca fortalecer una cultura de responsabilidad compartida, donde pescadores, organizaciones y mercado reconozcan el valor de la pesca responsable.


